🔬 Un patrón hexagonal impreso en sedimentos marinos lleva más de 150 años sin explicación. Un equipo dirigido por Andrea Baucon (Universidad de Cagliari, Cerdeña) sugiere ahora que esas figuras, llamadas Paleodictyon, son madrigueras excavadas por artrópodos, quizá un grupo de crustáceos emparentado con la cochinilla de la humedad. El trabajo salió el 12 de agosto en Earth-Science Reviews.
Leonardo da Vinci dibujó formas así tras verlas, es probable, en sedimentos marinos antiguos que hoy están en tierra firme. Los panales siguen apareciendo en fondos oceánicos actuales. Durante los siglos XIX y XX, los científicos culparon a gusanos, a procesos químicos o a algas fosilizadas. Baucon sospechaba de los artrópodos, así que su equipo revisó la investigación previa y examinó fósiles ya conocidos junto a otros recién hallados. Entre ellos, un Paleodictyon de 530 millones de años —uno de los más antiguos registrados— que encontraron en una cantera cerca de Torre de Moncorvo, Portugal.
El argumento central es mecánico. Cavar esquinas tan afiladas queda fuera del alcance de un animal de cuerpo blando, capaz de horadar solo donde el terreno cede. Un artrópodo, con su exoesqueleto rígido y sus patas articuladas, sí lleva las herramientas encima. Trazar una red hexagonal precisa exige además movilidad y destrezas cognitivas —excavar con eficacia, orientarse en el espacio— que el equipo atribuye a los artrópodos conocidos. Y el calendario acompaña: Paleodictyon asoma en el registro fósil a la vez que los primeros artrópodos, en el Cámbrico temprano, hace unos 530 millones de años. Esa coincidencia no es prueba, admite Baucon, pero encaja con la hipótesis.
✅ Stephen Hasiotis, geólogo de la Universidad de Kansas y ajeno al estudio, no da el caso por cerrado: sin una prueba definitiva que cubra todas las épocas geológicas y todos los ambientes marinos donde aparecen los panales, otros organismos siguen en la lista de sospechosos, gusanos segmentados incluidos. Aun así, celebra que la hipótesis devuelva a los aficionados «al rastro del quién y el porqué». El equipo propone instalar observatorios en el fondo del mar para pillar al autor en plena faena, con inteligencia artificial que automatice la búsqueda.



