🔬 El equipo de Randon Flores, de la Universidad de California en Los Ángeles, estimó la temperatura corporal del T. rex. Tres dientes apuntan a unos 36,3 °C, una cifra comparable a la humana. El resultado respalda la idea de un animal activo que podía habitar climas fríos.
Los dientes proceden de la formación Hell Creek, en Montana. El equipo estudió formas pesadas del carbono y del oxígeno, llamadas isótopos, presentes en el esmalte. Estas forman más enlaces entre sí cuando el diente crece a menor temperatura. Para estimarla, los investigadores disolvieron pequeñas muestras y analizaron los enlaces en el dióxido de carbono liberado.
El estudio, publicado en Science Advances, sitúa al T. rex entre los reptiles actuales de sangre fría y la mayoría de las aves. Los primeros suelen rondar los 28–30 °C; las segundas, los 40–43 °C. Trabajos anteriores ya sugerían que el T. rex era de sangre caliente: este análisis aporta una cifra para su temperatura corporal.
✅ Regular su temperatura ayudaría a explicar cómo los tiranosaurios pudieron habitar regiones frías, como Alaska. También respalda la idea de animales activos que cazaban o buscaban carroña para sostener un metabolismo rápido. El límite: la estimación procede de solo tres dientes hallados en Montana.



