🔬 Ganar dos grandes ayudas europeas sacó del laboratorio a quien dirige un grupo del InnoRenew Centre of Excellence, en Izola (Eslovenia). Primero llegaron casi 2 millones de euros del European Research Council en 2022; luego, 3 millones del Consejo Europeo de Innovación en 2024. El equipo creció hasta 16 personas y la agenda cambió por completo.
La propuesta al ERC nació de seis meses de escritura intensa sobre una idea pulida durante años. Se envió en abril de 2021. Tras otros seis meses de espera llegó la invitación a la entrevista, celebrada en enero de 2022. Mientras esperaba el veredicto, reescribió la propuesta entera por si tocaba volver a presentarla: silenció el móvil, cerró el correo y apagó las notificaciones. La llamada del director del instituto, en marzo, trajo la noticia. Ayuda concedida.
El dinero —casi 2 millones de euros (2,3 millones de dólares) repartidos en cinco años— financia una nueva generación de recubrimientos vivos para edificios: materiales basados en biopelículas de hongos, capaces de repararse solos y de proteger frente a la luz ultravioleta. La academia enseña a diseñar experimentos, analizar datos y competir por fondos. No enseña a dirigir un equipo que crece, ni a decidir sobre la carrera de colegas y amigos. La pregunta «¿cómo medimos la biorremediación de la biopelícula?» dejó paso a «¿dónde están nuestras carencias y quién puede cubrirlas?».
El segundo cambio de marcha llegó en 2024 con una ayuda Pathfinder de 3 millones de euros del European Innovation Council, orientada a llevar tecnologías emergentes al mercado. Las ideas del grupo, hasta entonces escritas para otros académicos, pasaron a evaluarse también por otra vara: si funcionan fuera del laboratorio, a qué escala se producen, qué problema resuelven, quién las usaría y con qué socios. El grupo, ya con 16 científicos, tejió un consorcio con seis centros de Eslovenia, Austria, Eslovaquia y Países Bajos.
El día a día lo refleja bien. Antes: diseñar experimentos, analizar resultados, escribir manuscritos. Ahora: un paso rápido por el laboratorio a primera hora para comprobar que todo avanza, y después revisión de artículos y entregables, nuevas propuestas, llamadas, entrevistas a candidatos, informes para las agencias y reuniones con los socios europeos. La jornada suele cerrar con el visto bueno a los presupuestos o con gestores de la universidad.
✅ Las grandes ayudas no solo financian ciencia: reconfiguran el oficio de quien las gana. Cada contratación moldea la cultura y el rumbo del laboratorio, y cada reparto de fondos abre o cierra oportunidades a otras personas. El límite es evidente: esto es un relato en primera persona, no un estudio sobre trayectorias científicas. Un caso ilustra, pero no generaliza.


