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  Friday, 18 de September de 2026
Vol. VII · Edición Nº 184
Madrid · Ciudad de México
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Espacio: La estrella «renacida» vuelve a cambiar

El equipo de Albert Zijlstra (Universidad de Mánchester) observó con el Very Large Telescope el Objeto de Sakurai, una estrella moribunda a 10 000 años luz…

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September 18, 2026
Espacio: La estrella «renacida» vuelve a cambiar
Image source: Space.com

🔬 El equipo de Albert Zijlstra (Universidad de Mánchester) observó con el Very Large Telescope el Objeto de Sakurai, una estrella moribunda a 10 000 años luz que volvió a la vida en 1996. Ahora se recalienta entre 27 000 y 36 000 °C, expulsa material en un viento potente y se extiende por una región del tamaño del sistema solar.

Las estrellas suelen evolucionar durante millones o miles de millones de años. Por eso los astrónomos arman el relato del ciclo estelar con instantáneas de astros distintos en etapas distintas. El Objeto de Sakurai, también llamado V4334 Sagittarii, rompe esa norma: cambió de forma drástica en pocas décadas. «Nos da la oportunidad de ver la evolución estelar en tiempo real», dijo Zijlstra.

La estrella fue parecida al Sol, agotó el combustible de la fusión nuclear y caminaba hacia su destino de enana blanca — el mismo cadáver denso que el Sol dejará dentro de unos 4 600 millones de años. Entonces sufrió un pulso térmico muy tardío: una capa de helio interior se reencendió de golpe. La estrella se hinchó, se enfrió y lanzó al espacio enormes cantidades de material. Volvió, en la práctica, a una etapa anterior de su vida. Los astrónomos solo han visto este proceso en dos estrellas: el Objeto de Sakurai y V605 Aquilae.

Ese material expulsado la envuelve hoy en gas y polvo, lo que complica estudiarla. El equipo comparó los datos del VLT con modelos de atmósferas y vientos de estrellas Wolf-Rayet. Las medidas sugieren que Sakurai se recalienta más despacio de lo que anticipaban algunos modelos previos, y que va por detrás de V605 Aquilae, que vivió su propio pulso hace unos 80 años.

✅ Ver a una estrella recorrer en décadas lo que a otras les lleva millones de años permite poner a prueba las teorías sobre cómo muere un astro. El límite: la envoltura de gas y polvo dificulta medir, el rango de temperatura es amplio y el resultado depende de modelos que todavía se comparan entre sí. El equipo seguirá vigilando la estrella camino de su futuro como enana blanca. El trabajo se publicó en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.


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