🔬 Un equipo describió en Matter una tienda con textiles magnetoelásticos que convierte el viento, el movimiento corporal y la flexión de la tela en electricidad. En una prueba de laboratorio, una pequeña muestra cargó un condensador de 0,22 μF hasta 5,8 voltios en 1,5 segundos. El concepto busca aportar energía modesta donde la red no llega.
El suelo integra cintas magnetoelásticas. El techo combina fibras conductoras con una película magnetoelástica en capas. Al doblarse, estirarse o flexionarse, el material cambia su estado magnético; la inducción transforma ese cambio en energía eléctrica.
El diseño recoge aportes del entorno y del uso: viento, alguien que se mueve dentro y la manipulación durante el montaje. Los autores lo plantean para refugios, zonas de desastre y campamentos sin conexión, como apoyo para luces LED, cargar un teléfono o un calentador pequeño.
✅ La propuesta podría sumar una fuente de energía sin combustible y sin depender de luz intensa, incluso tras anochecer si la tela sigue flexionándose. Pero la prueba citada corresponde a una muestra pequeña y no basta para alimentar un smartphone; faltan datos en condiciones reales, resistencia tras pliegues y exposición al tiempo, y coste de fabricación a escala.



