Unos trabajadores de una cantera hallaron en 1833 una capa de oro junto a un esqueleto, cerca de Mold, en Gales. La pieza, de unos 3 900 años, pudo tener un uso ceremonial: limitaba el movimiento de los brazos. Su pequeño tamaño sugiere que la llevó una mujer o un niño.
La tumba, revestida de piedra, estaba dentro de un túmulo en Goblins’ Hill. Contenía un esqueleto fragmentado y la capa aplastada. Su aspecto llevó a pensar que perteneció a un guerrero, jefe o líder religioso. Tras reunir los fragmentos, su tamaño abrió otras posibilidades sobre quién pudo usarla. Hoy se exhibe en el Museo Británico.
La capa mide unos 23,5 centímetros de alto y 46,5 de ancho, y pesa unos 560 gramos. Probablemente surgió de un único bloque de oro del tamaño de una pelota de ping-pong. Quien la fabricó golpeó el metal hasta obtener una lámina muy fina y darle forma de capa.
Los relieves del oro imitaban cuentas o collares. En la tumba también aparecieron varios cientos de cuentas de ámbar sobre la pieza. Los agujeros alrededor del cuello sugieren que tuvo un forro de cuero u otro material perecedero que no se conservó.
✅ La capa pudo expresar autoridad religiosa y reservarse para ocasiones especiales, porque restringía el movimiento de los brazos. Ese uso sigue siendo una hipótesis y se desconoce por qué la enterraron. Los canteros no recuperaron el esqueleto, así que tampoco puede confirmarse el sexo de la persona enterrada.



