🔬 Un equipo de la Universidad de Trujillo halló en Perú una tumba infantil moche de unos 1 500 años. Sus 32 piezas de cerámica incluyen prisioneros ligados a ritos de combate adulto. El ajuar sugiere un alto rango y plantea preguntas sobre los ritos funerarios de esta cultura.
Carlos Rengifo-Chunga, de la Universidad de Trujillo, dirige el proyecto arqueológico Huacas de Moche. Según el arqueólogo, el esqueleto correspondería a un niño de dos años como máximo; se desconoce su sexo. La tumba data del siglo VI o VII. Apareció en la plataforma Uhle, un mausoleo junto al templo Huaca de la Luna, en el norte de Perú.
El equipo encontró un disco de cobre sobre el rostro y otro objeto del mismo metal, con forma de media luna, sobre los pies. La tumba era lo bastante grande para albergar a un adulto. Entre los más de 80 entierros excavados antes en ese lugar, este es el único infantil conocido con un ajuar tan elaborado. El cobre, el trato funerario y el lugar del entierro apuntan a que el niño pertenecía a la élite moche.
Dos vasijas representan prisioneros con cuerdas al cuello. Estas figuras aluden al «ritual de combate»: los guerreros vencidos perdían sus armas y ropas y eran ofrecidos como sacrificio humano. Su presencia junto a un niño que no pudo combatir resulta rara. Otra pieza muestra una presunta deidad con cuerpo humano, alas y cola de ave, un escudo y una copa. Dos aves con atuendos ceremoniales la flanquean.
✅ La tumba amplía lo conocido sobre cómo los moche despedían a sus muertos. Sigue sin aclararse por qué el niño recibió vasijas ligadas al combate adulto. Los investigadores también deben determinar si la figura alada representa a un dios conocido o a otro aún no identificado.



