🔬 El impacto de Chicxulub, el asteroide de 10 km que golpeó Yucatán hace 66 millones de años, pudo crear un sistema subterráneo apto para microbios durante al menos 8 millones de años. Un nuevo estudio con simulaciones y rocas del cráter eleva cuatro veces la duración estimada.
Ese choque abrió un cráter de casi 200 km y liberó calor en la corteza. Después, el agua marina del golfo de México entró en rocas fracturadas y fundidas. Allí dejó una red de poros y grietas con agua caliente, un entorno que los científicos consideran muy favorable para la vida microbiana.
El equipo combinó modelos geológicos con muestras extraídas en 2016 del «anillo de picos» de Chicxulub durante la Expedición 364 del International Ocean Discovery Program. Entre esas rocas hallaron feldespato rico en potasio, formado cuando fluidos calientes circularon por el cráter tras el impacto. Con datación argón-argón, los investigadores estimaron que esos minerales se formaron desde el impacto, hace 66 millones de años, hasta hace unos 58 millones de años.
Las simulaciones actualizadas apuntan a tres claves: rocas fracturadas y permeables, calor residual del impacto y energía geotérmica natural de la región. Según Annemarie Pickersgill, del SUERC, los modelos previos hablaban de unos 2 millones de años; el nuevo resultado alarga ese sistema a 8 millones. El estudio se publicó el 9 de junio en Communications Earth & Environment.
✅ Esto importa porque los impactos no solo destruyen: también pueden abrir refugios subterráneos con agua caliente durante escalas geológicas. La idea puede guiar búsquedas de vida en Marte, donde grandes impactos y antigua agua superficial podrían haber creado entornos parecidos. El límite: el estudio infiere condiciones aptas mediante minerales y simulaciones; no informa del hallazgo de microbios en Chicxulub.



