🔬 Los autores de un estudio publicado en Nature imprimieron monocristales de Ti-6Al-4V de un metro de altura y diámetro centimétrico. Su método controla el calor en pulsos para dirigir el crecimiento del cristal. El trabajo apunta a fabricar piezas grandes y redes complejas que los métodos clásicos no permitían obtener.
Los métodos convencionales necesitan condiciones térmicas casi constantes. La impresión 3D introduce ciclos intensos de calor que dificultan mantener un único cristal. El equipo usó aportes de calor alternos y pulsados para superar ese conflicto.
Hasta donde saben los autores, lograron las primeras redes monocristalinas con segmentos complejos en zigzag. También imprimieron monocristales de tungsteno, molibdeno, niobio y aleaciones de molibdeno y niobio.
El Ti-6Al-4V obtenido mostró una resistencia a la fluencia diez veces mayor que la prevista por modelos basados en el tamaño de grano. Los autores atribuyen ese resultado a dos factores: eliminar las fronteras entre granos y crear una estructura interna jerárquica de fases α/β.
✅ El método amplía los metales y las formas que pueden imprimirse como monocristales para piezas de alto rendimiento. El propio artículo advierte que imprimir tungsteno puro sin microgrietas sigue siendo difícil.



