🔬 Investigadores de las universidades de Kyushu y Nagoya simularon cómo ondas de choque de supernovas o vientos de estrellas masivas atraviesan nubes moleculares magnetizadas. El modelo sugiere que esas ondas pueden tallar filamentos en forma de radios y alimentar centros densos donde nacen estrellas.
Estas regiones se conocen como sistemas hub-filamento: largas corrientes de gas apuntan hacia un núcleo central, como radios de una rueda. Shingo Nozaki, autor principal, explicó que las estrellas nacen dentro de nubes moleculares, pero solo en sus zonas más frías y densas, donde el gas puede colapsar por su propia gravedad.
El equipo creó una nube molecular virtual atravesada por campos magnéticos y ejecutó el modelo en ATERUI III, un superordenador dedicado a astronomía. Primero, la gravedad tiró de los campos hacia dentro y formó una figura de reloj de arena. Luego, una onda de choque simulada cruzó la nube, parecida a las que generan restos de supernova en expansión o vientos de estrellas masivas.
Al encontrar zonas curvas del campo magnético con ángulos distintos, la onda creó choques oblicuos, reforzó partes del campo y abrió rutas para el gas. Con el tiempo, esos canales guiaron material hacia filamentos alargados que llegaban al centro. Las simulaciones también mostraron gas denso acelerando por los filamentos, mientras el material menos denso entre ellos casi no se movía.
✅ Este trabajo ayuda a estudiar procesos que duran millones de años y resultan difíciles de observar de forma directa. El límite: es una simulación, no una observación de una nube concreta. Los autores aún deben probar más estructuras de nubes y condiciones de choque para explicar por qué estos sistemas varían en la Vía Láctea.
Fuente: space.com



