🔬 Un análisis de ADN antiguo sugiere que romanos y vikingos dejaron una huella genética pequeña en Britania, pese a sus ocupaciones. El trabajo, publicado como preprint el 29 de abril en bioRxiv, examinó genomas de más de 1 000 personas enterradas entre 2550 a. C. y 1150 d. C.
Los romanos controlaron gran parte de Britania desde el año 43 hasta cerca del 410. Según el estudio, el ADN romano, definido como de origen «fuera de Britania», representó cerca del 20 % del perfil genético de personas enterradas durante la era romana. En cambio, en la etapa anglosajona posterior, el ADN de fuentes «germánicas» llegó a cerca del 70 %.
El equipo también reportó poca señal genética de la era vikinga en el norte de Inglaterra. En ese periodo, cuando gran parte de la región seguía tradiciones danesas y era llamada Danelaw, solo cerca del 4 % de los perfiles mostró ascendencia escandinava de la Edad del Hierro.
Los datos apuntan a una diferencia entre cambio cultural y mezcla genética. La presencia romana parece haber transformado costumbres en la provincia de Britannia, pero no dejó una señal genética comparable a la de las migraciones anglosajonas. El estudio también halló cambios en patrones funerarios: antes de Roma, algunos entierros se agrupaban por líneas maternas, mientras que los cementerios de época romana no mostraron ese patrón.
✅ El hallazgo ayuda a separar ocupación política, cambio cultural y ascendencia biológica: no siempre avanzan al mismo ritmo. El límite clave es que el estudio aún no pasó revisión por pares; además, solo unas 200 muestras eran de época romana, muchas procedían de ciudades y podrían no representar a toda Britania.
Fuente: livescience.com



