🔬 Sotheby’s vendió en Nueva York el esqueleto de Nanotyrannus «Jodi» por 47 255 000 dólares el 27 de octubre. Un artículo de opinión en Live Science advierte que el valor científico de estos fósiles depende del acceso duradero. La identidad del comprador y las garantías para estudiarlo siguen sin conocerse.
«Jodi» mide 6 metros y superó la estimación de entre 6 y 9 millones de dólares. Su género estuvo durante décadas en debate: ¿era un dinosaurio distinto o un T. rex joven? Los fósiles llamados «Dueling Dinosaurs», hallados en Montana en 2006, pasaron a un museo en 2020. Su estudio respalda la hipótesis de que Nanotyrannus lancensis era distinto de T. rex y que existió otra especie del género. Ejemplares como «Jodi» podrían ayudar a comprobar o refutar esa propuesta.
Los escaneos 3D permiten medir huesos, comparar su anatomía y compartir datos, pero no sustituyen al fósil. Para estudiar el crecimiento, los científicos examinan estructuras microscópicas dentro del hueso. Otros análisis requieren muestras para explorar la dieta, los desplazamientos o el metabolismo. El artículo advierte que excavar con prisa para una subasta puede borrar datos sobre los sedimentos y el entorno del hallazgo.
Algunos coleccionistas financian estudios o donan ejemplares, reconoce el texto. El problema es garantizar que ese acceso dure: un fósil prestado puede retirarse, venderse o pasar a otros herederos. Si los investigadores dependen del permiso del dueño, podrían perder la posibilidad de comparar ejemplares y revisar conclusiones anteriores.
✅ El artículo defiende que los fósiles de valor científico permanezcan en colecciones públicas para sostener estudios futuros. En el caso de «Jodi», aún se desconoce qué acuerdos permitirán el acceso de investigadores y educadores.



