🔬 Un equipo logró que organoides derivados de células madre humanas crecieran y conectaran con el sistema nervioso de ratones. A los tres meses, los injertos representaban el 91,9 % del tejido cortical combinado. El estudio, publicado en Nature, ofrece una herramienta para estudiar el desarrollo cerebral humano y sus lesiones.
Los investigadores eliminaron mediante una estrategia genética gran parte de la neocorteza y el hipocampo de los animales. Después trasplantaron cuatro organoides corticales —tejidos tridimensionales cultivados a partir de células madre humanas— a cada ratón durante sus primeras semanas. El trasplante tuvo éxito en el 86,2 % de 29 ratones; el dato del volumen cortical corresponde a siete animales.
Los injertos generaron varios tipos de células corticales humanas, recibieron conexiones del cerebro del ratón y extendieron algunas prolongaciones hasta su médula espinal. Con imágenes de calcio y registros eléctricos, el equipo detectó ráfagas de actividad coordinada, parecidas a las de circuitos en desarrollo. El tejido mostraba cierto orden local, pero carecía de las capas bien definidas de una corteza madura.
Los ratones con injertos conservaron la capacidad general de desplazarse, aunque mostraron diferencias en cómo coordinaban las patas y organizaban su conducta espontánea. En una prueba de memoria de trabajo rindieron por encima del azar, pero el trasplante no normalizó su repertorio de conductas. Tras exponerlos a poco oxígeno, el equipo detectó respuestas celulares en el injerto y cambios en el apoyo de las patas.
✅ El modelo podría ayudar a estudiar lesiones del tejido cortical humano en desarrollo y evaluar posibles tratamientos. Los resultados proceden de ratones con injertos inmaduros, y aún falta aclarar qué conductas requieren las neuronas humanas trasplantadas. Las conexiones anatómicas tampoco bastan para establecer cuánto contribuye cada vía al funcionamiento del sistema nervioso.
⚕️ No es consejo médico.


