🔬 Un equipo de Stanford trasplantó organoides cerebrales humanos a ratones modificados para desarrollar solo el 2 % de su corteza cerebral. El tejido se integró en cerca del 90 % de los casos y creció durante meses. El modelo podría ayudar a estudiar cómo se desarrolla el cerebro humano.
Los organoides son pequeños modelos de tejido cerebral cultivados a partir de células madre. Dentro de animales reciben señales que favorecen su desarrollo y que los científicos aún no saben reproducir en el laboratorio. Pero las neuronas humanas maduran más despacio que las de los roedores y quedan con poco espacio para crecer.
El equipo de Sergiu Pașca, de Stanford, abordó ese obstáculo con ratones modificados que también carecían de gran parte del hipocampo. A los pocos días de nacer, recibieron unos cuatro organoides en el espacio disponible. Las células humanas crecieron, formaron conexiones y extendieron prolongaciones hacia el tejido del ratón. El estudio se publicó en Nature el 16 de septiembre.
Los organoides crecieron durante seis meses y alcanzaron un desarrollo comparable al tejido cerebral de un feto de esa edad. Según Pașca, el equipo no observó que aparecieran nuevas capacidades cognitivas en los animales. Expertos de Stanford y un comité externo de ética evaluaron el bienestar animal y las preguntas que plantea incorporar tejido cerebral humano.
✅ El modelo podría ayudar a estudiar cómo afectan al cerebro la falta de oxígeno o ciertos fármacos durante el embarazo. El límite es claro: el tejido humano no formó las capas propias de una corteza humana. Los resultados describen un modelo experimental en ratones, cuyo uso para estudiar trastornos del desarrollo aún se propone.
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