🔬 El consorcio PsychAD publicó el mayor mapa hasta la fecha de la actividad génica en la corteza prefrontal humana. Registra más de 6,3 millones de células cerebrales de casi 1 500 donantes, con y sin enfermedades como alzhéimer, párkinson o esquizofrenia. La meta: ligar genes, edad y enfermedad a células concretas.
¿Qué pasa dentro de cada célula del cerebro cuando envejece o enferma? Para responderlo, el equipo eligió la corteza prefrontal, la zona que sostiene la planificación, las decisiones y el control de las emociones. Según Panos Roussos, del Icahn School of Medicine at Mount Sinai (Nueva York) y coautor de todos los trabajos, las alteraciones en una subregión, la corteza prefrontal dorsolateral, están implicadas en varios trastornos psiquiátricos y tipos de demencia.
Los investigadores analizaron tejido de cerebros donados a la ciencia tras la muerte. Los donantes iban desde bebés hasta una persona de 108 años, con ancestros diversos. Había controles sin diagnóstico y personas con uno de ocho trastornos: alzhéimer, demencia con cuerpos de Lewy, párkinson, demencia vascular, taupatía, demencia frontotemporal, esquizofrenia o trastorno bipolar.
La técnica clave fue la secuenciación de ARN de célula única. Muestra qué transcritos de ARN están activos en cada célula en el momento de tomar la muestra: una foto detallada de su estado. Así registraron neuronas, células inmunitarias y células vasculares. El trabajo, iniciado en 2019 y financiado por los NIH de Estados Unidos, aparece en una colección de ocho estudios, tres de ellos en Nature.
«Los estudios de célula única del cerebro humano se han limitado a grupos pequeños de personas», dice Zhichao Miao, biólogo computacional del Guangzhou National Laboratory (China), ajeno al trabajo. «Llevarlos a escala de población cambia el tipo de preguntas que podemos hacer».
✅ Este mapa ofrece a la comunidad una base común para estudiar enfermedades neurodegenerativas y psiquiátricas en la misma región del cerebro, lo que facilita comparar resultados. El límite lo reconoce el propio Roussos: es una sola región, y hará falta estudiar otras para ver el cuadro completo. Además, el tejido procede de donantes fallecidos, así que muestra un instante, no la evolución de la enfermedad.
