🔬 Muchos niños rubios ven cómo su pelo se vuelve castaño hacia los 10 o 13 años. Desmond Tobin, profesor de ciencia dermatológica en el University College Dublin, explica a Live Science que las hormonas de la pubertad empujan al folículo a fabricar más pigmento oscuro. Qué genes gobiernan ese cambio sigue sin saberse.
El color del pelo nace de la melanina, que fabrican unas células llamadas melanocitos dentro del folículo. Hay dos tipos principales: la eumelanina tiñe de marrón y negro; la feomelanina aporta tonos amarillos y rojos. Cuanta más eumelanina, más oscuro el pelo. En el embarazo, por ejemplo, los niveles altos de estrógeno y progesterona pueden oscurecer el cabello al estimular esa eumelanina.
El folículo no trabaja igual durante toda la infancia. Conforme el niño crece, cambian también las señales biológicas que regulan el pigmento. Según Tobin, estrógenos y andrógenos estimulan más eumelanina y van oscureciendo el pelo. «Quienes siguen rubios suelen tener una reducción de origen genético en la formación de eumelanina», añade.
Cómo lo hacen las hormonas es otra historia. Una pista viene de las melanocortinas: la alfa-MSH ordena a los melanocitos fabricar más melanina. En la piel la dispara la luz ultravioleta, que daña el ADN y activa una cascada celular hasta broncearnos. En el pelo nadie ha mostrado que una subida de alfa-MSH, testosterona o estrógeno sea lo que oscurece el rubio.
«Todavía no hemos identificado los genes que controlan este proceso», dice Wojciech Branicki, que estudia la genética del pigmento humano en la Universidad Jagellónica. Branicki plantea que las hormonas actúen distinto según el fondo genético de cada niño: podrían empujar al folículo a fabricar más melanina o a moverla de otro modo dentro del pelo. Dos niños igual de rubios responderían distinto al mismo empujón hormonal.
✅ La pregunta parece trivial, pero toca un hueco real: se conocen bastantes genes del color del pelo y muy poco sobre cómo los reprograman las hormonas. El límite es claro — no hay genes identificados ni una hormona señalada con datos, así que todo esto son hipótesis de trabajo. «La investigación sobre la variación del genoma humano está bastante avanzada, pero no todos los aspectos se han explicado», resume Branicki.

