🔬 Un equipo dirigido por Jonathan Richardson, de la Universidad de California en Riverside, propone usar cámaras térmicas comerciales y modelos informáticos para corregir deformaciones por calor en los espejos de LIGO. Calculan que la mejora ampliaría su alcance unos 33 millones de años luz y permitiría registrar más ondas gravitacionales.
LIGO detecta esas ondas con dos instalaciones en forma de L, situadas en Washington y Luisiana. Sus láseres recorren túneles de 4 kilómetros y rebotan en espejos que reflejan el 99,9999 % de la luz. Una onda gravitacional altera apenas esos recorridos y deja una pequeña señal luminosa.
Los espejos absorben una fracción mínima de la luz. Ese calor deforma su superficie unos pocos nanómetros, distorsiona el haz y reduce la sensibilidad. El equipo usa imágenes infrarrojas para reconstruir el mapa de esas deformaciones y aplicar calor corrector en la parte posterior del espejo.
✅ Ganar alcance abre un volumen mucho mayor del universo y podría aumentar el número de colisiones cósmicas detectadas. La cifra de 33 millones de años luz es una estimación para una futura mejora de LIGO; la técnica aún debe integrarse y rendir como se espera. El trabajo apareció el 16 de julio en Classical and Quantum Gravity.


