🔬 Un estudio de Patrick Park, doctorando de la Universidad de Princeton, sugiere que el reactor nuclear nazi B8 estaba lejos de funcionar. Necesitaba cerca del doble de uranio y más del doble de agua pesada. Eso lo alejaba de un paso clave hacia una bomba atómica.
El equipo combinó archivos históricos con medidas de dos cubos de uranio conservados. Con esos datos, construyó un modelo matemático que coincidía de cerca con las mediciones históricas. El trabajo, publicado el 29 de septiembre en PNAS Nexus, revisa el relato de Werner Heisenberg, quien dirigió el proyecto. En 1947, el físico afirmó que faltaba solo una pequeña cantidad de uranio para que funcionara.
El B8 reunía 664 cubos de uranio; el modelo estima que necesitaba al menos 1 200. Los grupos alemanes disponían de unos 1 100 cubos en total. Tenía 1 400 litros de agua pesada, frente a los más de 3 000 requeridos. Este tipo de agua contiene deuterio y frena neutrones para que puedan desencadenar nuevas fisiones.
La alternativa con grafito también tenía un obstáculo: el carbón disponible en Alemania contenía mucho boro, que absorbía neutrones. El agua pesada procedía de una sola fábrica en Noruega. Según el estudio, el reactor requería más del doble de lo que esa planta produjo durante toda la guerra.
✅ El trabajo sugiere que los recursos disponibles impedían completar un reactor capaz de sostener la reacción en cadena. Mark Walker, historiador de Union College ajeno al estudio, señala un límite. El análisis del grafito evalúa un diseño que los alemanes no construyeron.



