🔬 Nuevas imágenes del orbitador Mars Express (Agencia Espacial Europea) muestran en Marte unas “olas” brillantes que parecen metal fundido congelado. Pero no lo son: el efecto viene de dunas de arena oscura cubiertas por escarcha estacional — en gran parte dióxido de carbono (“hielo seco”) — que cae durante los inviernos marcianos.
La ESA explica que el aspecto cromado se debe también a un truco de luz y contraste: la arena oscura absorbe luz, mientras la escarcha blanca la refleja. Con ese juego, el terreno se ve más como ciencia ficción que como un desierto.
Estas dunas están en el suelo del cráter Kaiser, una cuenca de impacto de 207 km de ancho en las tierras altas del sur. Con el tiempo, vientos marcianos han esculpido arena volcánica en formas onduladas. Según la NASA, el cráter funciona como una gran trampa de arena que evita que escape.
La arena es fina y basáltica, rica en minerales volcánicos como piroxeno y olivino, y por eso es más oscura que gran parte de la superficie marciana, dominada por polvo de óxido de hierro. Como el suelo del cráter se ve entre las crestas, científicos creen que la cantidad de arena disponible es limitada. Aun así, las ondulaciones se extienden por varios kilómetros y superan los 100 m de altura.
✅ Además de ser llamativas, estas dunas guardan pistas de un Marte distinto. Hoy el planeta tiene una atmósfera muy tenue (100 veces más fina que la de la Tierra), lo que dificulta que el viento levante y transporte arena, pero el tamaño de las dunas sugiere que el viento ha podido moldear grandes paisajes con el tiempo. Límite: el artículo plantea esa idea como posibilidad (“quizá” cuando la atmósfera era más densa hace miles de millones de años), no como una prueba directa.



