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Vol. I · Edición Nº 181
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Espacio: Dos estrellas se emparejaron hace solo 60 años

Un equipo dirigido por Yichen Zhang (Universidad Jiao Tong de Shanghái) siguió durante ocho años el sistema IRAS 07299−1651, a unos 5 300 años luz. Sus datos…

3 min de lectura
9 de septiembre de 2026
Espacio: Dos estrellas se emparejaron hace solo 60 años

🔬 Un equipo dirigido por Yichen Zhang (Universidad Jiao Tong de Shanghái) siguió durante ocho años el sistema IRAS 07299−1651, a unos 5 300 años luz. Sus datos sugieren que las dos estrellas masivas que allí nacen no salieron de la misma nube: se encontraron por azar hace unos 60 años y quedaron atrapadas por la gravedad.

Pocas estrellas viven solas. Cerca de la mitad de las parecidas al Sol tiene compañera, y entre las masivas la cifra sube al 90 %. Esas estrellas grandes acaban estallando como supernovas y moldean su entorno, así que entender cómo se emparejan pesa también en cómo entendemos las galaxias. El guion habitual dice que ambas surgen de un mismo disco de gas y polvo que se fragmenta.

Para poner a prueba ese guion, el equipo combinó el radiotelescopio ALMA, el VLA e imágenes infrarrojas del James Webb y del VLT. Con ellas reconstruyó la estructura del sistema en tres dimensiones: cómo se orbitan las estrellas, cómo se orientan sus discos y hacia dónde lanzan sus chorros de material. «Por primera vez pudimos ver a dos estrellas masivas girar una en torno a la otra mientras aún nacían», dijo Zhang.

Lo que apareció no era lo esperado. La órbita no es casi circular, sino muy alargada, casi parabólica. Y los discos que alimentan a cada protoestrella están inclinados en ángulo pronunciado entre sí y respecto a esa órbita. Ese desorden encaja mal con un origen compartido, porque los fragmentos de un mismo disco heredan su orientación.

Los autores proponen otra historia: cada estrella se formó en su propia nube y un encuentro fortuito las unió. Al rastrear las órbitas hacia atrás, ese cruce cae hace unos 60 años — un parpadeo frente a los miles de millones de años que vive una estrella. Los capullos de gas de cada una sobrevivieron al encuentro y conservan su forma.

✅ Si el mecanismo aparece en más sistemas, parte de las parejas estelares masivas podría deberse al azar y no a una cuna común. El propio equipo señala el límite: aún no sabe si estas dos estrellas seguirán juntas o volverán a separarse, y el gas que las rodea puede decidirlo. Además se trata de un solo caso, con un método de seguimiento largo que falta aplicar a otros candidatos jóvenes.


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