🔬 Un artículo publicado en Nature pide cerrar vacíos legales del comercio de reptiles y anfibios como mascotas. Según la UICN, una de cada cinco especies de reptiles y dos de cada cinco de anfibios están amenazadas. El texto reclama exigir pruebas de origen legal y sostenible.
El comercio de reptiles mueve unos 2 500 millones de dólares, con millones de reptiles y anfibios importados cada año hacia Norteamérica y Europa. Más del 50 % de los reptiles y el 40 % de los anfibios comercializados para mascotas y otros fines proceden del medio silvestre. En Madagascar, la caza furtiva para vender mascotas es la principal amenaza para la tortuga angonoka, entre las más amenazadas del mundo.
El daño también puede llegar al destino. Las pitones birmanas que escapan se asocian con descensos de linces rojos, mapaches y zarigüeyas en Estados Unidos. El bienestar de los animales vendidos también preocupa: muchas serpientes viven en cajones pequeños que les impiden trepar o excavar. Estas condiciones se asocian con estrés crónico y conductas anómalas.
La CITES, el tratado que regula el comercio internacional de especies amenazadas, abarca solo el 9,5 % de los reptiles y el 4,2 % de los anfibios. Muchos países no regulan el comercio de especies fuera de sus listas, aunque estén protegidas en su lugar de origen. Así, animales extraídos contra la ley pueden venderse de forma legal tras cruzar una frontera. Además, algunos reciben documentos falsos que los presentan como criados en cautiverio.
✅ El artículo propone exigir pruebas de origen legal y sostenible, en vez de esperar a documentar daños antes de restringir el comercio. La UICN aprobó crear un grupo mundial para elaborar pautas sobre mascotas silvestres, pero esas pautas no serán vinculantes. El texto también advierte que la falta de recursos y la corrupción dificultan hacer cumplir las leyes existentes.



