🔬 Un equipo de la Universidad de Maynooth (Irlanda) construyó un ordenador hecho de hebras de ADN que resuelve cuentas dentro de una gota de agua salada. El sistema, llamado Scaffolded DNA Computer (SDC), se publicó el 16 de septiembre en Nature. Sumas sencillas como 10 + 3 tardan unos 30 segundos.
El SDC combina hebras cortas de ADN con un andamio de ADN más largo. Todo va a un poco de agua salada que luego se calienta y se enfría. Las hebras encajan como piezas de un puzle molecular: su secuencia decide qué pieza se pega a cuál y en qué posición del andamio. Esas reglas de unión son el programa. «Para programar otro cálculo, o dar otra entrada, basta con elegir otras hebras de ADN de la nevera», explican Damien Woods y Abeer Eshra, coautores del estudio.
Aquí entra la termodinámica. Un ordenador convencional gasta energía para empujar el cálculo por una cadena de pasos; el SDC está diseñado para que la respuesta correcta sea el estado de menor energía. «La unión es competitiva: las moléculas de ADN compiten entre sí por pegarse al andamio, y ese forcejeo procesa la información», dice Woods. Una gota pequeña contiene miles de millones, a veces billones, de hebras.
El equipo ejecutó más de 700 cálculos en diez programas: sumar, multiplicar por 3, dividir entre 2 y detectar paridad de ocho bits, además de operaciones de 100 bits. Las cuentas pequeñas salen en menos de un minuto; una suma con números de entre 11 y 34 millones llegó a tardar 14 horas. Tres programas se repitieron hasta 24 veces, y uno volvió a funcionar año y medio después: la muestra se había secado en parte y bastó con añadir agua.
✅ Muchos ordenadores moleculares anteriores eran de un solo uso o dependían de combustibles moleculares que empujaran la reacción; este se limita a juntar las moléculas y dejar que se acerquen al equilibrio. Eshra apunta a entornos biológicos, materiales inteligentes y archivo de datos en ADN, donde lo guardado tendría corrección de errores incorporada. El límite lo marcan los propios autores: esas aplicaciones siguen siendo especulativas y el sistema es lento frente al silicio. Por ahora demuestra algo más modesto: que la termodinámica sirve para calcular.



