🔬 Un equipo del proyecto CARBAM analizó 15 años de datos atmosféricos de la Amazonia. Sus resultados sugieren que las actividades humanas dominan sus emisiones de carbono y las sequías agravan su impacto. Entre 2010 y 2024, la región emitió, en promedio, 320 ± 80 millones de toneladas de carbono al año.
El estudio, publicado en Nature, reunió 1 017 perfiles de aire tomados en avión en cuatro puntos de la Amazonia. El equipo midió CO₂ y monóxido de carbono entre unos 300 m y 4,4 km de altitud. Las quemas aportaron 400 ± 70 millones de toneladas de carbono al año; el bosque captó solo una parte de ese carbono.
Los autores agruparon los años según el clima y la presión humana sobre el bosque. En años húmedos con poca presión humana, el balance quedó cerca de cero: 110 ± 80 millones de toneladas anuales. Con mayor presión humana y poco estrés climático, subió a 430 ± 130 millones. En años cálidos y secos alcanzó 490 ± 70 millones, aunque estos dos últimos grupos no mostraron diferencias estadísticas significativas.
En 2024, las emisiones netas alcanzaron el máximo del registro: 810 ± 90 millones de toneladas de carbono. Los autores también cruzaron datos de incendios y rayos para explorar el origen del fuego. Solo el 1,6 % de los incendios de 2023 y el 1,0 % de 2024 se vinculó con rayos. El análisis apunta a quemas de origen humano cuyo impacto aumentó con las sequías.
✅ Los autores piden frenar la tala, controlar las quemas y restaurar el bosque para reducir sus emisiones. Un límite: el muestreo llegó hasta 4,4 km de altitud y podría omitir parte del carbono transportado por encima.



