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Ciencias de la Tierra

Clima: emocionar convence más que informar

Un equipo de la Universidad de Ginebra reunió 71 estudios con al menos 216 000 participantes para ver qué formatos de comunicación climática mueven a la…

3 min de lectura
11 de septiembre de 2026
Clima: emocionar convence más que informar

🔬 Un equipo de la Universidad de Ginebra reunió 71 estudios con al menos 216 000 participantes para ver qué formatos de comunicación climática mueven a la gente a actuar. El análisis indica que los mensajes capaces de emocionar —asombro ante la naturaleza, miedo ante lo que la amenaza— resultan más eficaces que los datos científicos por sí solos.

El trabajo, publicado en Journal of Environmental Psychology, agrupó experimentos que medían conductas concretas, como donar a una causa benéfica, o intenciones declaradas después en entrevistas, como recortar la huella de carbono. Casi todas las estrategias empujaban algo. Explicar el efecto invernadero con datos ya elevaba la probabilidad de implicarse. Los mensajes que buscaban emocionar quedaron entre los más eficaces.

«Dar solo datos científicos no es la mejor manera de comunicar sobre clima: hay que conectar con la gente», dice Tobias Brosch, psicólogo de la Universidad de Ginebra y coautor. «Las emociones que sientes al ver un documental de naturaleza, una aurora boreal o el nacimiento de un animal cargan de sentido esos momentos», añade. También pueden llevarte a cuidar mejor el entorno: ofrecer tu tiempo, donar o votar a partidos con agenda climática.

Lo que falló fue recordar a cada persona su deber individual. Ese enfoque movilizó poco y a veces provocó la respuesta contraria. Encaja con lo visto en la Hora del Planeta, el apagón simbólico que impulsa WWF: algunas entidades encienden todas sus luces por desafío. «Quizá genera rechazo, desconfianza o ese hartazgo de: ahora también es cosa mía», dice Brosch. Lo que sí funcionó iba por la vía emocional: mira, esto es lo que merece la pena defender.

Nicholas Epley, científico del comportamiento en la Universidad de Chicago, subraya el peso de los relatos: «Razonamos con historias y experiencias concretas; los datos no persuaden tanto como un relato personal, sobre todo cuando hay desconfianza».

✅ Quien diseñe campañas climáticas tiene aquí una guía: contar historias y mover emociones antes que apilar cifras, y dejar fuera el dedo acusador. El límite es el tamaño del efecto: los valores medidos son pequeños, apunta Thijs Bouman, psicólogo ambiental de la Universidad de Groningen, aunque pueden pesar cuando el mensaje llega a millones. «A veces los gobiernos piden una medida que produzca un cambio grande al instante; este trabajo muestra que eso no es realista.»


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