🔬 Un equipo de investigadores retiró el receptor TCR de linfocitos T gamma delta maduros en ratones. Su respuesta frente a tumores y daños en tejidos se debilitó. El estudio, publicado en Nature, sugiere que este receptor sigue siendo necesario para sostener defensas que parecían funcionar sin él.
Los autores usaron ratones modificados para eliminar el receptor cuando esas células ya eran maduras. Así pudieron estudiar su función más allá del desarrollo celular. En la piel, las células sin receptor persistieron durante semanas, pero cambiaron sus rasgos y respondieron peor al daño. En el intestino, su número disminuyó entre un 30 % y un 50 %.
El equipo probó cuatro modelos de vigilancia frente al cáncer: todos dependieron del receptor. En un experimento con 71 ratones, los autores inyectaron células de melanoma bajo la piel. Desarrollaron tumores el 80 % de los controles y más del 97 % de los ratones con el receptor eliminado. Estos últimos también presentaron tumores de mayor tamaño.
La diferencia entre cultivo y organismo fue clave. Sin el receptor, las células conservaron algunas respuestas a señales inflamatorias en cultivo, pero estas quedaron muy debilitadas en los animales. Los autores también eliminaron el receptor mediante CRISPR en células T gamma delta humanas cultivadas. Estas frenaron peor el crecimiento de tres líneas de células cancerosas: dos de cáncer colorrectal y una de melanoma.
✅ El trabajo sugiere que las inmunoterapias basadas en estas células necesitarían un entorno que permita funcionar a su receptor. El alcance sigue limitado a ratones y cultivos: las células humanas procedían de un solo donante y habían sido inmortalizadas con un virus. Además, sigue sin aclararse qué señales mantienen activo el receptor en todos los tipos celulares estudiados.
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