🔬 Un equipo que publica en Nature observó que dos arqueas de Asgard reptan sobre vidrio usando prolongaciones que crecen y se retraen. Estas parientes cercanas de los eucariotas cambian de forma en minutos. Su movimiento podría aportar pistas sobre cómo surgieron las primeras células eucariotas.
Los investigadores filmaron células vivas sin oxígeno, con registros de hasta seis horas. Estudiaron Candidatus Lokiarchaeum ossiferum y Candidatus Margulisarchaeum peptidophilum, de dos linajes distintos. Ambas extendían, ramificaban y recogían sus prolongaciones mientras permanecían adheridas al vidrio.
Sus cuerpos celulares avanzaban a unos 1,6 y 3,4 micrómetros por minuto, respectivamente. En L. ossiferum, algunas prolongaciones delanteras se anclaban y acortaban, como resortes adhesivos que tiraban del cuerpo celular. Otras células se deslizaban con movimientos más continuos; la mayoría cambiaba de rumbo con frecuencia.
Al añadir swinholida A, un inhibidor de actina, el equipo frenó el crecimiento de las prolongaciones y el desplazamiento. El resultado sugiere que ambos procesos dependen de filamentos internos de lokiactina, una proteína emparentada con la actina eucariota. Aún falta aclarar cómo otras proteínas regulan esos filamentos.
✅ El hallazgo permite estudiar un movimiento celular que podría haber precedido a los eucariotas. Los autores plantean que esas prolongaciones pudieron ayudar a sus antepasados a contactar con socios bacterianos. Pero observar dos arqueas actuales adheridas a vidrio no permite reconstruir lo ocurrido hace unos 2 000 millones de años.
