🔬 Un equipo observó que la proteína tau de ratón formó filamentos con estructuras iguales a las humanas. Ocurrió tras inyectar material cerebral de personas con alzhéimer o degeneración corticobasal. El estudio, publicado en Nature, apunta a que tau copia la forma de los filamentos que actúan como «semillas».
Los investigadores extrajeron filamentos de cerebros de cinco personas con alzhéimer y seis con degeneración corticobasal. Después los inyectaron en el cerebro de ratones sin cambios genéticos. Las semillas humanas dejaron de detectarse tras una semana, mientras los depósitos de tau de ratón aumentaron con el tiempo.
A los nueve meses, los depósitos habían alcanzado regiones alejadas del lugar donde se inyectaron las semillas. El patrón dependía de su origen: las de alzhéimer generaron depósitos en neuronas; las de la otra enfermedad, también en células gliales. Ambos patrones reproducían rasgos observados en los cerebros humanos afectados.
El equipo usó criomicroscopía electrónica para comparar la estructura de los filamentos nuevos con la de las semillas humanas. Las estructuras que pudo resolver con detalle coincidían con los pliegues propios de cada enfermedad. Es decir, la tau del ratón había adoptado la forma del «molde» humano.
✅ El resultado respalda el uso de estos ratones para estudiar cómo distintas formas de tau se propagan por el cerebro. El alcance sigue limitado a un experimento con inyecciones cerebrales: no evaluó el contagio entre personas. Además, los autores señalan que los ratones con semillas de tau parecen sanos pese a los depósitos cerebrales.
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