🔬 Un equipo de la Universidad de Calgary fotografió el tenue flujo de fotones que emite la piel de ratones anestesiados; tras su muerte, la señal casi desapareció. Estos biofotones surgen de procesos metabólicos celulares y varios equipos exploran si pueden ayudar a observar estrés oxidativo o distinguir células sanas de cancerosas.
Los estudios con tubos fotomultiplicadores ya habían confirmado que bacterias, plantas y mamíferos emiten esta luz ultradébil. Son decenas o cientos de fotones por centímetro cuadrado y segundo, por debajo de lo que ve el ojo humano. No es radiación térmica ni bioluminiscencia como la de luciérnagas y medusas.
Durante el metabolismo aeróbico, reacciones ligadas al oxígeno pueden dejar moléculas en estados excitados que liberan fotones al estabilizarse. El estrés por infección o lesión también se asocia con aumentos de esa emisión. Equipos en Italia y Canadá han descrito patrones distintos entre células sanas y cancerosas; otro grupo prepara una prueba para separar lunares benignos y melanomas sin biopsia.
✅ Los biofotones podrían abrir una nueva vía para estudiar células, semillas u órganos donados. Pero aún no hay una prueba clínica: la señal es muy débil, el experimento con tumores en ratones no dio un resultado concluyente y los estudios sobre comunicación celular por luz son difíciles de reproducir. ⚕️ No es consejo médico.



