🔬 Colin Domnauer, doctorando de la Universidad de Utah, secuenció Lanmaoa asiatica, un hongo comestible de Yunnan, China, ligado a visiones de cientos o miles de figuras diminutas. Sus datos apuntan a un compuesto alucinógeno aún no identificado y distinto de la psilocibina.
El hongo crece con pinos y mantiene una relación micorrícica, por eso no puede cultivarse de forma artificial. En Yunnan se vende en mercados desde hace décadas y se aprecia por su sabor umami. Los efectos aparecen cuando se come crudo, poco cocido o en cantidad alta.
Según Domnauer, las visiones empiezan tras 12 a 24 horas y pueden durar varios días. Las personas suelen ver figuras pequeñas, detalladas y de colores vivos, como duendes, payasos o seres de cuento. No describen colores más intensos ni patrones geométricos típicos de otras sustancias psicodélicas: el mundo real parece intacto, salvo por esas figuras que interactúan con objetos.
Un estudio citado en la entrevista revisó unos 400 casos en un año y el 90 % informó alucinaciones liliputienses. También hubo malestar gastrointestinal en cerca del 50 %, además de cansancio, debilidad y delirio. Los informes hospitalarios mencionados no registraron muertes ni daños en órganos vitales, aunque Domnauer advierte que la muestra puede estar sesgada.
El equipo secuenció genomas de L. asiatica y especies cercanas. Buscó genes ligados a psilocibina y no los encontró; luego analizó extractos químicos y tampoco halló psilocibina ni compuestos psicoactivos conocidos. En ensayos con ratones, algunos extractos cambiaron la conducta frente a controles, y el grupo redujo la búsqueda a pocos candidatos.
✅ El interés científico no está en buscar una experiencia, sino en usar este hongo como herramienta para estudiar por qué algunas personas ven figuras realistas integradas en el entorno. El límite clave es grande: el compuesto responsable aún no se ha aislado, la dosis humana no se conoce y no está claro si lo observado en ratones explica las visiones humanas. ⚕️ No es consejo médico.


