🔬 Un cráneo hallado en el este de China guarda el primer caso arqueológico conocido de amputación nasal como castigo, según un estudio publicado en Journal of Archaeological Science: Reports. La mujer, de mediana edad, sobrevivió a la mutilación y vivió entre 1298 y 1404, ya en la dinastía Yuan o en los inicios de la Ming.
El esqueleto apareció en 2019 entre otros 300, durante una excavación de salvamento en el cementerio de Sanzhiyuan (provincia de Henan), previa a una obra. La habían enterrado sola, boca abajo, en un ataúd de madera y en el borde sur del camposanto, con un único alfiler de cobre. Nadie reparó en el cráneo hasta que Yawei Zhou, arqueóloga de la Universidad de Zhengzhou, revisó los restos en 2024.
Lo que le llamó la atención fue la abertura piriforme — el hueco de la nariz — agrandada. Los dos huesos nasales estaban cortados por la mitad: solo quedaba medio puente. Dentro había más huesos rotos, con los bordes ya cicatrizados. La cara de esta mujer tuvo que quedar hundida en el centro.
El castigo ya figuraba en los textos. Aparece en los huesos oraculares de la dinastía Shang (1600–1046 a. C.), como un carácter que dibuja un cuchillo junto a la nariz. Formaba parte de los «cinco castigos» de la China dinástica temprana, junto con el tatuaje, cortar el pie, la castración y la muerte — y se aplicaba sin anestesia. «A finales de la dinastía Yuan, un delito así se castigaba cortando la nariz», explica Qian Wang, antropólogo biológico de Texas A&M y coautor del trabajo. El robo de ganado era frecuente en aquella economía agrícola; el adulterio, otra hipótesis.
✅ Enterrarla sola y boca abajo apunta a rechazo: «creemos que fue una especie de descartada tras la muerte», dice Wang. Elizabeth Berger, de la Universidad de California en Riverside y ajena al estudio, da por convincente la lectura del equipo y espera que ahora se busquen más casos, incluido el uso de prótesis. El límite: es un solo esqueleto, los autores no descartan del todo una enfermedad o un defecto congénito, y el salvamento apresurado dejó un contexto pobre.



