🔬 Un equipo que analizó 167 muestras de agua, sedimento y aire en Blood Falls halló que su salmuera roja comparte más eucariotas con el océano cercano que el resto de los Valles Secos de McMurdo. El estudio sugiere que el líquido procede de agua marina antigua atrapada bajo un glaciar.
Blood Falls brota al final de un glaciar en Taylor Valley, al este de la Antártida. Su color rojo se debe a una concentración excepcional de hierro. Estudios previos ya planteaban un origen marino por sus señales químicas y bacterias; el nuevo trabajo añade datos moleculares y genéticos.
Los investigadores compararon los microbios de Blood Falls con los de otros puntos de los Valles Secos. Más del 9 % de sus eucariotas coincidía con muestras oceánicas cercanas, frente a cerca del 1 % en el resto de los valles. El aire próximo contenía una proporción mínima de microbios marinos, por lo que los vientos actuales no explican por completo esa composición.
La salmuera pudo quedar atrapada hace más de 1 millón de años, en un periodo cálido con un mar más alto y menos hielo. Sin embargo, el momento exacto sigue sin conocerse.
✅ El resultado respalda una historia antigua para el agua que alimenta Blood Falls y reduce el peso de una explicación basada solo en el viento. Aún hacen falta perfiles genéticos más amplios y mapas de microorganismos para fechar cuándo el glaciar cubrió la salmuera.



