🔬 El ecólogo Bernardo Flores, de la Universidad de Santiago de Compostela, advierte que la Amazonía podría cruzar un umbral crítico. El Niño, el calentamiento global y el crimen organizado agravan los riesgos para la selva. Su pérdida debilitaría la lluvia que ayuda a sostenerla.
En una entrevista con Live Science, Flores explica que El Niño seca el bosque y favorece que el fuego penetre zonas húmedas. A esa presión se suman grupos criminales ligados a la minería ilegal, la tala y el acaparamiento de tierras. Su violencia debilita a las comunidades locales e indígenas que protegen el bosque, mientras sus actividades propagan focos de incendio.
Un modelo de su equipo plantea una posible transición de casi todo el sistema con un calentamiento global de 1,5–1,9 °C. Ese escenario incluye una pérdida de bosque acumulada del 22–28 %. La selva podría quedar atrapada en un ciclo de sequía y fuego que se refuerzan entre sí. El modelo no incorpora todo el deterioro acumulado: Flores cita que al menos el 40 % de la Amazonía está degradada. Ese porcentaje describe bosque deteriorado; el 22–28 % corresponde a bosque eliminado.
Flores propone invertir durante los próximos diez años en restaurar áreas taladas y degradadas para recuperar su aporte de humedad al aire. También plantea reforzar a las comunidades, frenar el crimen organizado e impulsar actividades legales basadas en productos del bosque. Restaurar la selva tomaría entre 20 y 30 años, según el ecólogo.
✅ Proteger el bosque requiere actuar sobre el fuego y sobre las presiones que expulsan a quienes lo cuidan. Cruzar el umbral haría más difícil frenar el deterioro, pero Flores sostiene que aún habría margen para actuar. El modelo no fija una fecha de colapso: el proceso podría durar un siglo o más, y su plazo es incierto.


