🔬 Un estudio publicado en PNAS halló capas con abundantes esporas de hongos antes y después del impacto de Chicxulub, hace 66 millones de años. El equipo de Arturo Casadevall propone que ese auge pudo favorecer a los mamíferos frente a dinosaurios no avianos, una idea aún controvertida.
El equipo examinó palinomorfos —restos orgánicos microscópicos, como esporas, hifas y polen— de sedimentos de la cuenca de Denver, en Colorado. Contaron entre 100 y 500 microfósiles por muestra en capas que abarcan desde unos 60 000 años antes hasta 30 000 años después de la extinción K-Pg. Algunas capas superaban el 50 % de esporas de hongos.
También detectaron un auge de hongos entre 10 000 y 30 000 años antes del impacto, durante un periodo de enfriamiento ligado al volcanismo de las trampas del Decán. Tras el impacto apareció otro pico, cuando plantas y animales muertos habrían cubierto ecosistemas devastados. La hipótesis FIMS plantea que los mamíferos pudieron resistir mejor esos hongos por sus defensas inmunitarias, su temperatura corporal y la gestación interna.
✅ El hallazgo reabre una pregunta sobre cómo los mamíferos pasaron a dominar la tierra tras la extinción. Pero las esporas no prueban que las infecciones fúngicas impulsaran ese cambio: varios especialistas señalan que faltan indicios directos de enfermedad fúngica elevada en fósiles cercanos al límite K-Pg y que muchos dinosaurios también probablemente mantenían temperaturas corporales altas.



