🔬 Once elefantes africanos que pasaron años en campamentos turísticos y circos se comportan hoy casi como los que nunca vivieron cautivos. Un equipo del Elephant Reintegration Trust los observó en tres reservas de Sudáfrica y publicó los datos el 29 de julio en PLOS One. Vigilancia, enfrentamientos y gestos de incomodidad aparecen con frecuencias similares.
En el mundo hay más de 15 000 elefantes asiáticos y africanos cautivos: zoos, templos, campamentos turísticos y madereros, circos y colecciones privadas. Muchos arrastran artrosis, menor éxito reproductivo y vidas más cortas. Frente a eso crece otra idea: devolverlos al monte, de golpe o con una transición lenta.
El equipo de Tenisha Roos (Elephant Reintegration Trust) anotó cuántas veces cada animal se tocaba o rozaba la cara, agitaba la trompa o balanceaba una pata. Esos gestos delatan momentos de duda, irritación o alerta. Luego comparó a los once ex cautivos, repartidos en tres reservas valladas, con elefantes salvajes de un cuarto sistema abierto mucho mayor.
Las frecuencias coincidieron en casi todo. La diferencia salió en la atención al entorno: los reintroducidos exploraban y evaluaban su alrededor menos que los salvajes. En cautiverio nunca necesitaron esa destreza, apunta Roos. Y hay un matiz que enfría el optimismo: las primeras mediciones de un biomarcador de estrés dieron valores altos en varios de los animales liberados.
✅ El estudio sugiere que un elefante puede readaptarse tras años encerrado, si se le da la oportunidad, señala Sanjeeta Sharma Pokharel, bióloga de la Universidad de Kioto ajena al trabajo. Roos añade una receta: soltarlos en grupo y en un lugar donde ya vivan elefantes de los que aprender. Los límites pesan. No todo animal sirve para volver ni todo paisaje admite el regreso — piensa en bosques fragmentados o zonas con conflicto entre personas y elefantes. Y la muestra es diminuta: once individuos. Pokharel pide un muestreo más sólido y seguir otros indicadores, como las hormonas reproductivas, antes de dar el programa por exitoso.



