🔬 Por primera vez, un equipo de astronomía reconstruyó el campo magnético de todo un cúmulo de galaxias, desde el núcleo hasta los límites externos. Lo lograron con las observaciones más profundas hechas hasta ahora del cúmulo Abell 2255, a unos mil millones de años luz, usando el radiotelescopio europeo LOFAR.
Abell 2255 es conocido por su complejidad en radio. Sus emisiones difusas se producen cuando electrones que van casi a la velocidad de la luz interactúan con los campos magnéticos de las galaxias del cúmulo. Por eso, el equipo lo usó como “laboratorio cósmico” para estudiar cómo surgen y evolucionan estos campos, y para ayudar a describir la dinámica del gas caliente en los cúmulos.
Dentro del proyecto LOFAR Galaxy Cluster Ultra-Deep Field, reunieron 224 horas de datos. Encontraron que los campos magnéticos a gran escala en Abell 2255 (que se extiende por varios millones de años luz) no se distribuyen al azar: parecen organizarse por el movimiento del gas que ocurrió durante la formación del cúmulo. Según Andrea Botteon (INAF), combinaron las observaciones más profundas con una técnica innovadora de análisis para reconstruir por primera vez la forma del campo.
El análisis mostró que, en algunas regiones, las líneas del campo siguen direcciones específicas y se estiran de forma radial a lo largo de emisiones extendidas; en zonas dominadas por ondas de choque, se orientan de manera tangencial. El equipo lo presenta como la primera prueba observacional de que los mecanismos que permiten que los cúmulos acreten gas y crezcan también moldean sus campos magnéticos.
✅ Este mapa ayuda a conectar la forma del campo magnético con la dinámica del gas dentro del cúmulo, algo clave para entender esas enormes emisiones de radio. El límite: el trabajo está aceptado en \*Astronomy & Astrophysics\*, pero también circula como preprint en arXiv (pendiente de revisión por pares).



