🔬 Un estudio con animales y 32 pacientes sugiere que una mezcla de dos fármacos, clorpromazina y prometazina, podría ralentizar el daño cerebral tras un ictus isquémico. El combo, llamado C+P, protegió tejido cerebral en ratones y monos, y no causó efectos secundarios relevantes en una prueba humana temprana.
El trabajo, publicado el 17 de junio en Science Translational Medicine, probó C+P en ictus isquémico agudo, cuando se bloquea el flujo de sangre al cerebro. Este tipo supera el 85 % de los ictus. Al restaurar el flujo con terapias de reperfusión, el cerebro también puede sufrir daño por procesos que arrancaron durante la isquemia.
La idea parte de la hipotermia terapéutica: enfriar el cuerpo puede proteger el cerebro, pero en adultos con ictus los estudios han tenido menos éxito. En ratones, los autores compararon C+P con otro fármaco y con enfriamiento externo mediante agua fría y bolsas de hielo. Los tres métodos bajaron la temperatura, pero solo C+P redujo el consumo de oxígeno y el gasto de energía, dos señales de metabolismo más lento.
En ratones y macacos rhesus, C+P también se asoció con menos daño del tejido cerebral y menor acumulación de lactato tras el ictus. En pacientes, quienes recibieron la dosis más alta mostraron niveles más bajos de proteínas ligadas al metabolismo y una caída de temperatura a las 4 horas, aunque sin llegar a hipotermia real.
✅ El estudio apunta a que frenar el metabolismo, y no solo enfriar el cuerpo, podría ser una vía para proteger el cerebro tras un ictus. El límite es clave: en humanos, C+P no redujo el daño cerebral a las 72 horas ni mejoró la autonomía a los 90 días. También falta aclarar cómo actúa la mezcla y si sus posibles riesgos, como espasmos musculares, convulsiones o cambios del ritmo cardiaco, justifican nuevos ensayos.
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