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Tecnología: Una IA para leer décadas de datos lunares

NASA e IBM presentaron el Lunar Foundation Model (LFM), un sistema de inteligencia artificial que une datos de la Luna captados por instrumentos muy…

3 min de lectura
10 de septiembre de 2026
Tecnología: Una IA para leer décadas de datos lunares

🔬 NASA e IBM presentaron el Lunar Foundation Model (LFM), un sistema de inteligencia artificial que une datos de la Luna captados por instrumentos muy distintos. En las pruebas del equipo superó al modelo SwinV2-B en casi un 19 % al detectar cráteres, y lo hizo con la mitad de etiquetas de entrenamiento. El documento técnico se publicó el 10 de septiembre.

El problema no es la falta de datos, sino el desorden. Décadas de misiones robóticas dejaron un archivo enorme y descosido: cámaras ópticas de alta resolución, altímetros láser, radares y espectrómetros que miden la densidad de elementos. Cada sensor mira la Luna a su manera. Juntarlo todo en un retrato coherente exigía mucho trabajo manual y mucho cómputo. Y la Luna no tiene atmósfera: el Sol talla sombras profundas que engañan y, según la hora, borra los detalles suaves del relieve.

Para entrenar el modelo, el equipo armó SomBench, un banco de casi 2 millones de teselas de mapa superpuestas. Ahí conviven escalas que van de 100 metros por píxel a 1 metro por píxel, junto con reflectancia ultravioleta, altura del terreno, pendiente, comportamiento térmico, mineralogía de la superficie y anomalías de la gravedad local. El LFM aprende con «masked-token learning»: se le ocultan partes de una tesela y debe rellenar los huecos, millones de veces, hasta captar cómo se relacionan luz, relieve y geografía. Los ángulos solares y el lugar desde donde miraba la nave entran como metadatos explícitos, para que el modelo no confunda una sombra con un accidente del terreno.

El equipo lo evaluó en cuatro tareas. Además de los cráteres, el LFM redujo hasta un 22 % los errores al señalar zonas con alto potencial de hielo en el primer metro de regolito, y usó menos canales de datos que SwinV2-B. En el mapeo de cráteres a escala métrica y en formas volcánicas raras quedó a la altura de modelos hechos a medida. Está abierto en Hugging Face y se puede afinar con low-rank adaptation, que retoca un puñado diminuto de pesos sin reentrenar el modelo entero.

✅ Un mapa fiable de cráteres sirve para elegir zonas de alunizaje seguras, y el hielo escondido bajo la sombra pesa mucho si alguien quiere sostener una base lunar. Los propios autores ponen el freno: el sistema funciona como asistente que reconoce patrones y no sustituye a las medidas físicas directas. Las cifras salen de un documento técnico del equipo y de comparaciones frente a un único modelo de referencia.


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