🔬 Científicos están usando impresoras 3D cada vez más baratas y sencillas para fabricar sus propias herramientas de laboratorio. Según un reportaje de Nature, estos equipos pueden reducir mucho los costes y abrir el acceso a la investigación cuando los diseños se comparten para que otros laboratorios los impriman.
La ingeniera química Magda Barecka usa celdas de flujo impresas en 3D. «No necesitas comprarlo», señala: basta con descargar el artículo que contiene el diseño y producir la pieza. Otro científico estima que, al construir sus propios reactores de flujo, ha ahorrado más de £1 millón.
Compartir estos diseños puede permitir que más grupos fabriquen herramientas sin depender de productos comerciales. El cambio parte de impresoras más simples y asequibles, usadas para crear equipos adaptados al trabajo de cada laboratorio.
✅ Las impresoras 3D podrían rebajar una barrera económica y facilitar que los diseños circulen entre investigadores. El límite es que el ahorro citado procede de una estimación individual y el texto no compara el rendimiento de estas piezas con herramientas comerciales.

