🔬 Un equipo de investigadores probó en cerdos una batería de papel que puede tragarse, alimentar dispositivos médicos internos durante hasta tres días y degradarse después. El diseño podría evitar una cirugía para retirar baterías convencionales, pero aún no se ha probado en personas y su capacidad sigue siendo baja.
El dispositivo, descrito en Nature Chemical Engineering, usa una aleación de magnesio como ánodo. El cátodo contiene trióxido de molibdeno y carbono activado. Un electrolito biodegradable separa ambos lados, mientras nanofibrillas de celulosa forman la estructura porosa. Una capa de cera regula cuánto tarda en degradarse.
En el laboratorio, la versión pequeña produjo unos 1,77 voltios y cabía en una cápsula de gelatina. Otra más grande alcanzó cerca de 1,84 voltios y una capacidad máxima de 3,5 miliamperios-hora. Dentro de los cerdos, ambas funcionaron hasta tres días, aunque perdieron voltaje y capacidad mientras se deshacían.
La batería pequeña alimentó una etiqueta RFID que detectó cuándo los animales tragaban un medicamento. La grande dio energía a una cápsula que estimuló el estómago y elevó la grelina en sangre, sin daños visibles en el punto tratado. La placa electrónica no era biodegradable, pero los cerdos la expulsaron.
✅ El concepto apunta a dispositivos temporales que detecten sangrado, liberen fármacos o estimulen tejidos sin extraer luego una batería convencional. Sin embargo, solo se probó en cerdos, ofrece poca capacidad y mostró diferencias entre unidades. El equipo debe controlar mejor su vida útil y comprobar su seguridad en personas.
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