🔬 ONUSIDA advierte que los recortes amenazan los servicios para prevenir y tratar el VIH. La financiación internacional cayó de 8 300 a 6 200 millones de dólares entre 2024 y 2025. La pérdida de apoyo aleja la meta de acabar con el sida como amenaza de salud pública para 2030.
Ese dinero procede de países de ingresos altos y apoya proyectos sobre VIH en países de ingresos bajos y medios. Gran parte del descenso corresponde a Estados Unidos, cuyo aporte pasó de 6 700 a 4 600 millones de dólares. Los recortes golpearon con más fuerza a los servicios comunitarios para prevenir el VIH.
En 2025, el número de personas que recibían PrEP cayó al menos un 50 % en Camerún, Nigeria y Zambia. La PrEP usa antirretrovirales para prevenir el VIH en personas sin la infección. África subsahariana concentra cerca de la mitad de las nuevas infecciones. Varios países también registraron grandes descensos en pruebas de VIH y programas de preservativos.
Los antirretrovirales pueden reducir el VIH hasta niveles indetectables; quienes alcanzan esos niveles no transmiten el virus. Estos fármacos han convertido una enfermedad antes mortal en un problema crónico que puede manejarse. Aún faltan una cura completa y una vacuna eficaz.
✅ La meta de 2030 exige sostener los servicios sin dejar atrás a ningún grupo. El objetivo busca acabar con el sida como amenaza de salud pública; no implica erradicar el VIH. El límite sigue en los fondos, las barreras de acceso y el estigma, según ONUSIDA.
⚕️ No es consejo médico.



