🔬 El equipo del estudio RECOVER siguió a casi 1 020 adultos con COVID persistente en Estados Unidos. La mitad mostró mejoras a los tres años de la infección. El resultado sugiere que el tipo de síntomas importa: solo mejoró el 19 % del grupo con varios sistemas del cuerpo afectados.
Los participantes acudían a citas presenciales y respondían encuestas cada tres meses. Una escala de 30 puntos recogía síntomas como fatiga, niebla mental, falta de aire y palpitaciones. El estudio incluyó a quienes superaban 10 puntos. Mejorar exigía bajar a 10 o menos en dos visitas seguidas.
El trabajo, publicado en Annals of Internal Medicine, halló diferencias entre subtipos. A los tres años, mejoró cerca del 60 % del grupo con cambios predominantes del gusto o del olfato. El grupo con varios sistemas afectados incluía síntomas cardíacos, nerviosos y gastrointestinales, entre otros.
A los dos años había mejorado el 36 % de los participantes. A los tres, el 26 % marcó cero puntos: no declaró síntomas en esa encuesta.
✅ Distinguir estos subtipos podría ayudar a diseñar ensayos de tratamientos para la COVID persistente. Mejorar no equivale a recuperarse para siempre: los síntomas pueden fluctuar y el estudio no registró posibles recaídas tras la mejora.
⚕️ No es consejo médico.


