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Salud: el 11-S sigue enfermando 25 años después

Un cuarto de siglo después de los atentados de 2001, más de 154 000 personas están inscritas en el World Trade Center Health Program, que vigila y trata las…

3 min de lectura
11 de septiembre de 2026
Salud: el 11-S sigue enfermando 25 años después

🔬 Un cuarto de siglo después de los atentados de 2001, más de 154 000 personas están inscritas en el World Trade Center Health Program, que vigila y trata las dolencias ligadas al polvo tóxico de la zona cero. Los médicos que las atienden describen un cambio: los respondedores envejecen y sus problemas de salud se complican entre sí.

Cuando cayeron las torres, el polvo se quedó en el aire casi dos semanas, hasta que llovió. Las muestras de aquellos días contenían metales, asbesto, plomo, pesticidas y sustancias cancerígenas. Los equipos regaban los escombros, pero recuperar cuerpos y limpiar la zona levantaba el polvo una y otra vez.

«Al principio todos tosían, muchos tenían asma, muchos tenían problemas de senos nasales», recuerda Iris Udasin, directora del programa en Rutgers. Después llegó el reflujo: en un grupo de más de 27 000 trabajadores de rescate y limpieza, la enfermedad por reflujo gastroesofágico pasó de cerca del 6 % antes del desastre al 39 % nueve años más tarde. Muchos también desarrollaron apnea del sueño sin los factores de riesgo habituales, como la edad o la obesidad; el programa halló que los problemas de senos nasales ligados a lo que respiraron pesan como factor de riesgo. Y hay decenas de cánceres vinculados al 11-S, entre ellos los de próstata, piel y tiroides.

Bomberos y policías inscritos rondan hoy los 50 y los 60 años. Cuando aparecen la enfermedad cardiovascular o la diabetes, tratar lo que arrastran de aquel día se vuelve más difícil, dice Udasin. Retirarse abre otro frente: para algunos pacientes el trabajo funcionaba como terapia, y perder esa rutina los deja a la deriva, explica Jodi Streich, directora de salud mental del programa en Rutgers. Trabajos recientes describen además un riesgo creciente de deterioro cognitivo parecido a la demencia entre respondedores y supervivientes, que se asocia a los contaminantes del aire y al estrés postraumático crónico.

✅ El programa arrancó en 2011, tiene fondos garantizados hasta 2090 y aún recibe a gente que se examina por primera vez. El 8 de septiembre Nueva York publicó unos 170 000 documentos sobre calidad del aire y riesgos sanitarios tras el atentado, que apuntan a que los responsables de entonces quizá no contaron todo lo que sabían. El límite: casi todo lo anterior son vínculos estadísticos entre lo que respiraron y lo que enfermaron, no causas probadas, y el trabajo sobre el deterioro cognitivo es muy reciente. «La mayoría de los desastres no terminan cuando termina el suceso», dice Denise Harrison, directora médica del programa en la Universidad de Nueva York.

⚕️ No es consejo médico.


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