🔬 La Tierra primitiva habría obtenido el fósforo y el nitrógeno —dos elementos clave para la vida— del sistema solar interior, no del exterior. Lo propone un equipo de la Universidad Rice en Science Advances, tras medir la relación fósforo/nitrógeno en meteoritos de hierro y condritas, los restos más antiguos del sistema solar.
Toda la vida en la Tierra usa los mismos seis elementos: carbono, hidrógeno, nitrógeno, oxígeno, fósforo y azufre. Nacieron dentro de estrellas y se dispersaron en nubes de gas y polvo. Hace más de 4 500 millones de años, la gravedad reunió ese material alrededor del joven Sol y formó los planetesimales, los bloques con los que surgieron planetas y lunas.
Los meteoritos de hierro vienen de la primera tanda de planetesimales; las condritas, de una segunda que apareció 2-3 millones de años después. El equipo, con experimentos de laboratorio y modelos geoquímicos, reconstruyó un mapa de la relación fósforo/nitrógeno por todo el sistema temprano. En la primera tanda, esa relación era mayor en el exterior. En la segunda, el patrón se invirtió: más alta en el interior.
¿Qué cambió? Júpiter. Al crecer hasta su tamaño descomunal, su gravedad frenó el paso de fósforo y nitrógeno desde el interior hacia el exterior. Por eso los planetesimales interiores de la segunda tanda quedaron más ricos en estos elementos. La firma actual de la Tierra encaja mejor con ese material interior, según el modelo.
✅ El trabajo apunta a que la Tierra no necesitó un aporte tardío de condritas lejanas para reunir sus ingredientes vitales. También sugiere que un planeta gigante como Júpiter pudo ser decisivo al repartir esos elementos: queda abierto si una dotación similar a la terrestre es posible sin un Júpiter cercano. Límite: son experimentos y modelos, no medidas directas de aquella época; reconstruyen un escenario probable, no un hecho confirmado.
Fuente: nasa.gov



