🔬 NASA financia un plan rápido para elevar el Observatorio Neil Gehrels Swift, un telescopio lanzado en 2004 que aún funciona, pero cae por el rozamiento atmosférico. La nave privada Link, de Katalyst Space Technologies, despegaría en junio para encontrarlo, capturarlo y subirlo a una órbita más alta.
Swift estudia explosiones espaciales potentes llamadas estallidos de rayos gamma desde la órbita baja terrestre. El problema es simple y serio: el telescopio no tiene sistema de propulsión. Si la atmósfera lo frena lo suficiente, no puede corregir su altura por sí mismo.
El plan recibió $30 millones de NASA y depende de una pieza difícil: saber dónde estará Swift cuando Link despegue en un cohete Pegasus de Northrop Grumman. La atmósfera terrestre se expande cuando el Sol está activo y se contrae cuando baja esa actividad; por eso cambia el rozamiento que sienten los satélites. El ciclo solar más reciente alcanzó su máximo en 2024, y modelos de 2025 preveían que Swift reentraría en la atmósfera en el verano de 2026.
El equipo de dinámica de vuelo en el Centro Goddard genera predicciones semanales con datos de Swift, rastreo de la Fuerza Espacial de EE. UU. y estudios de actividad solar de NASA y NOAA. Esas predicciones ya ayudaron al equipo a pausar observaciones y orientar la nave para reducir el rozamiento. Según NASA, Swift podría seguir por encima de 300 kilómetros, la altura crítica para dar a Link su mejor oportunidad, hasta inicios del otoño.
✅ Si funciona, Link intentaría convertirse en la primera nave privada que captura un satélite robótico operado por el gobierno de EE. UU. El límite es claro: el éxito depende de predicciones que cambian con el clima espacial, la altura y la orientación de Swift. Por ahora, NASA aún debe afinar dónde estará el telescopio cuando llegue el lanzamiento.
Fuente: space.com



