🔬 Ganímedes, la mayor luna del sistema solar, podría estar calentándose de una forma aún no observada en otros mundos. Un estudio publicado en Science Advances propone que ese calor alimentaría su campo magnético propio, descubierto por Galileo en 1996, y ayudaría a explicar cómo se formó su núcleo metálico.
Ganímedes orbita Júpiter como una de las cuatro lunas galileanas. Mide casi 5 300 kilómetros de diámetro: más de 1 600 kilómetros más que la Luna terrestre y algo más que Mercurio. Ese tamaño no explica por sí solo su rareza: es la única luna conocida con campo magnético propio.
Ese campo nace de una dinamo, movida por hierro líquido que se agita en el núcleo. El problema es que muchos estudios dicen que Ganímedes nació demasiado frío para empezar con un núcleo metálico, mientras varios modelos de su dinamo asumen que ese núcleo apareció casi junto con la luna. Kevin Trinh, de Caltech, resume el choque: ambas ideas no pueden ser ciertas a la vez.
El nuevo modelo plantea una «dinamo impulsada por calentamiento». Gotas de metal fundido habrían caído hacia el interior y habrían alimentado el núcleo más tarde; esa caída quizá siga hoy. El calor vendría de dos fuentes: isótopos radiactivos que liberan energía al decaer y la gravedad de Júpiter, que estira y comprime la luna y genera fricción interna.
✅ Si el modelo es correcto, Ganímedes mostraría una vía para generar campos magnéticos tarde, incluso en cuerpos que nacieron fríos. El límite es claro: es una hipótesis de modelado y los autores no descartan que Ganímedes ya naciera con un núcleo capaz de producir magnetismo. Además, Trinh señala que nadie ha detectado todavía una dinamo en un exoplaneta.
Fuente: livescience.com



