🔬 Hace 66 millones de años, un asteroide golpeó la Tierra y borró al 75 % de las especies, incluidos los dinosaurios no aviares. Live Science explica que algunos animales sobrevivieron porque combinaban rasgos clave: tamaño pequeño, refugio, dietas flexibles, vida acuática o formas de comer cuando faltaba luz solar.
El impacto lanzó roca sobrecalentada, calentó la atmósfera superior hasta 226 °C, levantó tsunamis de una milla, desató incendios y bloqueó el Sol con partículas como azufre. Según Kenneth Lacovara, de Rowan University, los grandes depredadores y herbívoros tenían pocas opciones: necesitaban mucho alimento, no podían esconderse con facilidad y sufrían más el golpe inicial.
En tierra, los supervivientes tendían a ser pequeños. Algunos lagartos y mamíferos no superaban el tamaño de un tejón; los mayores animales terrestres que resistieron rondaban el tamaño de un gato doméstico. Las aves que dieron origen a las actuales habrían resistido por ser pequeñas, volar bien, tener músculos potentes y criar polluelos que crecían rápido.
La dieta también pesó. Roger Benson, del American Museum of Natural History, señala que los herbívoros y sus depredadores sufrieron más porque el Sol quedó bloqueado hasta una década. En cambio, animales que comían semillas, insectos o restos orgánicos tuvieron más margen. En ecosistemas acuáticos resistieron mejor algunos organismos que dependían del detrito, como esponjas marinas, tiburones del género Carcharias y moluscos del linaje del nautilo.
✅ La historia no se resume en «los pequeños sobreviven». El artículo subraya excepciones: algunos bivalvos no encajan bien con la dependencia del Sol, ciertos lagartos nocturnos tenían camadas pequeñas y un cocodrilo terrestre de 300 kg sobrevivió en lo que hoy es Argentina. El límite principal es que aún no sabemos por qué unas adaptaciones ayudaron en unas especies y no en otras.
Fuente: livescience.com



