🔬 Nereida, la tercera luna más grande de Neptuno, podría ser el único satélite que queda de la época en que el gigante helado se formó, según un análisis de datos del telescopio James Webb. El estudio, publicado el 20 de mayo en Science Advances, cuestiona la idea de que Neptuno la capturó del cinturón de Kuiper.
Durante décadas, esa historia parecía tener sentido por la órbita muy elíptica de Nereida. Una trayectoria así sugería que la gravedad de Neptuno la había arrancado de una zona helada del sistema solar exterior. Webb cambió el cuadro al confirmar mucho hielo de agua y medir la forma general de su espectro de luz.
El equipo de Matthew Belyakov, de Caltech, comparó esos datos con objetos del cinturón de Kuiper observados también por Webb. La composición de Nereida resultó muy distinta. Además, sus simulaciones muestran que la llegada de Tritón, la mayor luna de Neptuno, pudo sacudir el sistema original y dejar un objeto parecido a Nereida.
Tritón concentra el 99 % de la masa del sistema de lunas de Neptuno y gira en sentido retrógrado. Sus datos apuntan a que sí fue capturada, con una composición más parecida a Plutón que a Neptuno. Las lunas internas actuales, según los autores, se formaron de nuevo con restos de la primera generación rota tras la llegada de Tritón.
✅ Si Nereida es un resto intacto de aquella primera familia de lunas, daría una ventana rara para estudiar cómo nacen satélites alrededor de planetas como Urano y Neptuno. El límite es claro: el equipo usó pocos minutos de Webb en el modo de menor resolución de NIRSpec. Harán falta datos de mayor resolución para poner a prueba esta historia.
Fuente: livescience.com



