🔬 Gigantopithecus, el mayor primate conocido, pudo compartir el sudeste asiático con antepasados humanos como Homo erectus. El simio alcanzaba unos 3 metros y 230 kilogramos, pero no hay pruebas directas de encuentros entre ambos. Esa falta de datos impide saber si se evitaron o llegaron a enfrentarse.
Este simio habitó los densos bosques tropicales de la región hace entre 2 millones y 200 000 años. Estaba emparentado con los orangutanes actuales y comía sobre todo plantas. Las marcas de desgaste en sus dientes sugieren que su dieta pudo incluir bambú.
Algunos dientes ofrecen otra pista: sus isótopos estables de carbono sugieren que ocupaban ambientes distintos. Hervé Bocherens, de la Universidad de Tubinga, sitúa a Gigantopithecus en bosques cerrados y a Homo erectus en sabanas abiertas. Los datos son escasos y no descartan homininos en zonas boscosas.
Los expertos consultados por Live Science plantean escenarios diversos. Renaud Joannes-Boyau, de la Universidad Southern Cross de Australia, imagina encuentros con indiferencia, curiosidad o violencia, según las circunstancias. Friedemann Schrenk, de la Universidad Johannes Gutenberg de Maguncia, cree que el gran simio habría intentado evitar a los humanos.
✅ Un estudio de 2024 atribuyó su extinción al cambio ambiental que redujo los bosques donde vivía y buscaba alimento. El equipo no halló indicios de que los homininos contribuyeran a su desaparición. Sin pruebas directas de encuentros, el posible contacto entre ambos sigue abierto.



