Un equipo reconstruyó comunidades de bacterias marinas y halló que los fucoidanos, polisacáridos resistentes producidos por algas pardas y diatomeas, se degradan cuando distintos microbios se reparten tareas. En una comunidad de cinco cepas, la degradación alcanzó el 97,1 %. El resultado apunta a explicar parte del ciclo del carbono oceánico.
Con análisis metabolómico, el equipo vio que algunas cepas consumían sobre todo la base de fucosa sulfatada y otras las ramas con xilosa, galactosa, manosa y ácido glucurónico. Por separado, los degradadores más eficaces lograron entre 53 % y 69 % de degradación total; los cultivos enriquecidos llegaron a cerca del 90 %.
Al probar las 127 combinaciones de siete degradadores, una comunidad de cinco cepas alcanzó el 97,1 %. Un modelo entrenado con comunidades de una a tres cepas predijo el rendimiento de las combinaciones con R² = 0,96. En ocho tipos de fucoidano, predijo los resultados con R² = 0,90.
✅ Estos datos sugieren que la mezcla de bacterias puede condicionar cuánto fucoidano se degrada y, por tanto, su persistencia en el océano. El experimento reconstruyó comunidades en cultivo a partir de agua costera; los 12 347 metagenomas, donde el 94 % de las muestras tenía varias especies degradadoras, muestran coocurrencia, no degradación medida en el mar.



