🔬 Un análisis de 44 017 tríos de la cohorte noruega MoBa muestra que ajustar por los genotipos de madre y padre reduce varias asociaciones genéticas atribuidas a los hijos. Esto ayuda a separar los efectos genéticos directos de influencias familiares y sesgos de estructura poblacional.
MoBa reunió datos genéticos de 77 634 madres, 53 358 padres y 76 577 niños, e identificó 44 017 tríos completos. Los investigadores compararon análisis poblacionales con otros que tenían en cuenta los genotipos parentales en la altura, el rendimiento escolar, el sueño y los síntomas depresivos infantiles.
Al incluir a los padres, la heredabilidad basada en SNP de la altura bajó de 35 % a 22 %, y la del rendimiento escolar, de 31 % a 22 %. Para el sueño pasó de 5 % a cerca de cero. Las asociaciones ya descritas se atenuaron un 11 % para altura, 23 % para rendimiento escolar, 29 % para sueño y 16 % para síntomas depresivos.
✅ El trabajo respalda usar familias genotipadas para estimar con mayor precisión qué parte de una asociación corresponde al ADN del niño. Pero los análisis dentro de familias tuvieron errores estándar un 38 % mayores y menor potencia. Tampoco explican por sí solos por qué los genotipos parentales se asocian con los rasgos infantiles.

